Clase 5: Gramsci (Primera parte)

“Gramsci y el Bloque Histórico”.

Hola a todos, nos encontramos nuevamente desde la distancia virtual, con la firme intención de imaginar que ahora estamos en el aula de la ¨facu¨, compartiendo el mismo espacio y tiempo con ustedes. Que están ahí ávidos de conocer, profundizar, reflexionar y avanzar en relación Antonio Gramsci, autor que vamos a trabajar por lo menos las dos clases siguientes.

Nos planteamos  en estos “encuentros”  trabajar dos textos que consideramos centrales y significativos para profundizar el análisis de los aportes teóricos del intelectual italiano: ¨Gramsci y el Bloque Histórico¨ de Hugues Portelli y ¨ La lingüística en Gramsci¨ de Antonio Paoli.

En el aula, antes de comenzar a avanzar con dichos textos, siempre consultamos y les preguntamos qué saben o conocen sobre Gramsci. Y hemos comprobado que más allá de haberlo trabajado en otras materias,  no sólo quedan algunas cuestiones del perfil y de la obra que aparecen como desdibujadas, sino que fundamentalmente, verificamos la necesidad de ajustar y profundizar sobre ideas y conceptos que son centrales para Comunicación IV.

Antonio Gramsci nace en Italia a fines del siglo XIX  (1891), en Cagliari en la isla de Cerdeña, en un contexto histórico signado por un proceso de unificación tardía que le impedía a Italia, o mejor dicho retrasaba, la necesaria expansión capitalista.

La estructura económica italiana se caracterizaba en ese momento por una clara distinción entre un norte desarrollado e industrial y un sur  atrasado y vinculado al trabajo  campesino, agrario. Este desfasaje que generaba tensión y conflicto entre dichas regiones, sigue subsistiendo en la actualidad, llegando al extremo de que algunos partidos de derecha plantean separar el norte del sur. Esta dicotomía histórica italiana  determina que los primeros aportes teóricos de Gramsci sean de tipo regionalistas, pero esta postura  inicial es rápidamente abandonada por una visión o mirada universalista a partir de las lecturas que realiza sobre la obra de Karl Marx y de otros intelectuales marxistas italianos como Benedetto Crocce, Antonio Labriola y Gaetano Salvemini.

Los principales aportes que efectúa en la época se cristalizan en el campo del periodismo, un tipo de periodismo militante que circula a través de publicaciones importantes de izquierda como ¨Il Grido del popolo¨, ¨Avanti¨ y la ¨La Cittá futura¨.

Ustedes saben que en 1917 se produce, entre otras muchas cosas, la Revolución Rusa y que dicha revolución bolchevique quiebra la continuidad histórica y expande sus alcances ideológicos hacía gran parte del mundo. Italia no va a quedar al margen de dicha influencia, tanto es así que el período que se abre entre 1919 y 1920 es conocido como el ¨Bienio Rojo”,  por la  gran cantidad de manifestaciones y actos obreros. No obstante ello, esta etapa de agitación y lucha de los trabajadores resultará derrotada por la incapacidad de los partidos revolucionarios para encauzarlas hacia el poder.

La derrota es profunda y en octubre de 1922 se produce la famosa ¨Marcha Fascista¨ sobre Roma, que deposita en el gobierno a su líder, Benito Mussolini.

A partir del fracaso de la izquierda y el ascenso del fascismo al poder, Gramsci busca desesperadamente poder entender y responder cómo se ejerce concretamente el poder. ¿Cómo hacer posible la revolución socialista?  Desarrollará cuestiones como éstas (y otras más) en sus famosos “Cuadernos de la Cárcel”.

Para poder ubicarnos en ese contexto, transcribimos el siguiente fragmento de ¨Antonio Gramsci, la historia detenida¨(Óscar de Pablo, Letras Libres)

La noche del 8 de noviembre de 1926, dos reuniones se celebraron simultáneamente en Roma. En un saloncito de Montecitorio se reunió el grupo parlamentario del Partido Comunista de Italia, encabezado por el secretario general y diputado Antonio Gramsci. Para ese momento, el partido había sido ilegalizado (junto con todos los demás partidos y asociaciones antifascistas) por un decreto que también suspendía las garantías constitucionales. Solo quienes habían sido electos diputados podían reunirse abiertamente gracias a la protección del fuero parlamentario. Al mismo tiempo, en otro lugar de la ciudad, en el Palazzo Chigi, residencia de Benito Mussolini, el Duce en persona se reunía con Farinacci y Turati para informarles que había decidido suprimir el fuero parlamentario y ordenarles que hicieran arrestar inmediatamente a los diputados comunistas. Dos horas y media después, ambas reuniones habían terminado. Tras dejar a sus camaradas en Montecitorio, Gramsci se dirigió a la pequeña habitación que rentaba más allá de Porta Pía. Ahí lo esperaba un destacamento de policía con la orden de arrestarlo, acusado de conspiración e incitación al odio de clases. Tenía 35 años y ya nunca volvería a ser libre. Hallándose en la cárcel de Turi tras haber purgado los primeros veintiséis meses de una sentencia de veinte años y medio, Gramsci pudo satisfacer la que consideraba “su mayor aspiración como preso”: el permiso de escribir. Ese fue el principio de los célebres Cuadernos de la cárcel.

El primer cuaderno lo comienza el 8 de febrero de 1929, dos años y tres meses después de ser arrestado, cada cuaderno escrito representa una pequeña victoria sobre la censura, la represión, el control policial y la violencia oficial. Los cuadernos están escritos de modo fragmentario, disperso, con el objeto de eludir la vigilancia carcelaria;  por tal motivo son difíciles de leer, pero tienen un hilo conductor: la filosofía de la praxis y la teoría de la hegemonía.

Los cuadernos son treinta y tres, veintinueve con textos suyos y cuatro con traducciones. La primera edición es de 1948 y ordena los escritos por temas, la segunda es de 1975  y los ordena cronológicamente por fecha de elaboración. Argentina fue uno de los primeros países donde se publicaron las cartas (1958/62).

Es muy importante señalar que frente a la postura más tradicional u ortodoxa del marxismo, que sólo ve violencia en el estado burgués, y frente a la posición socialdemócrata que privilegia el consenso parlamentario; Gramsci va a plantear que las ideas de Dominación (violencia) y Dirección (consenso) no se pueden separar. Por lo tanto para empezar a comprender cómo funciona esta situación, debemos posicionarnos dentro del marco de la teoría marxista, partiendo del tradicional esquema:

SUPERESTRUCTURA


ESTRUCTURA

Entendiendo además, que esta metáfora, constituye una relación dialéctica donde nunca se puede separar lo económico y lo político: siempre las relaciones de producción económicas constituyen al mismo tiempo relaciones de poder.

En la teoría marxista, la estructura determina a la superestructura: la estructura es la base, define a la superestructura, siendo esta última sólo reflejo de lo estructural. El Estado es considerado la superestructura como tal, en una visión tradicional que lo comprende como garante de las relaciones sociales de producción, en su carácter irreconciliable de las contradicciones de clases, o sea  el Estado como Estado Represor. En esta concepción hay una determinación de la base por sobre la superestructura. Es más, para ayudar con una imagen visual, Marx decía que la estructura es como la base de una construcción, lo que sostiene al resto del edificio. Traducido: la base económica condiciona el modo de comprender el mundo.

Marx propone que ¨si queremos entender y/o conocer el mundo no hay que escuchar a los ideólogos sino comprender las condiciones materiales de la sociedad¨, por lo tanto comprender lo material es comprender la realidad del mundo.

Según él ¨las condiciones materiales determinan todo, incluida la ideología, la naturaleza de los hombres depende de condiciones materiales, las instituciones o ideologías a partir de las cuales los hombres regulan sus relaciones y entienden el mundo, están condicionadas por la base o economía de la sociedad¨.

Es decir que para el planteo marxista, la estructura constituye el factor fundamental del proceso histórico y determina tanto el desarrollo social como el cambio social. 

Antonio Gramsci se vuelve a plantear la discusión estructura/superestructura y en su desarrollo teórico aparece la noción de Bloque Histórico como concepto distintivo, diferente a la teoría marxista y notablemente superador.  

Es así que Gramsci  afirma que el vínculo orgánico entre la estructura y la superestructura constituye el Bloque Histórico. ¿Se entiende? La relación inseparable y estrecha de la estructura y la superestructura conforma el Bloque Histórico. Es importante tener claro que se trata una relación imbricada, de un vínculo orgánico; no es ni reflejo ni determinación: el Bloque Histórico no deja de ser otra cosa que una situación histórica global.

Insistimos, la idea de Bloque Histórico es uno de los aportes significativos de la teoría de Gramsci, quien llega a profundizar el  análisis de la superestructura al punto de ser considerado el teórico de la superestructura.

 Entonces, posicionado desde la idea de Bloque Histórico, como vínculo orgánico de la estructura y la superestructura (ni determinación, ni reflejo),  vínculo que será  asegurado en su funcionamiento por los intelectuales (definidos como administradores de la superestructura), Gramsci va  entender a la superestructura como una totalidad compleja en cuyo seno distingue:

  • SOCIEDAD  POLÍTICA
  • SOCIEDAD CIVIL 

Es importante tener en cuenta que más allá de esta distinción, no hay separación, ambas se mantienen en estrecha relación.

  • Cuando hablamos de Sociedad Política, estamos hablando del Estado ya sea como aparato del estado o como poder del estado,   estamos hablando de lo que Gramsci define como el espacio de la imposición, de la dominación, de la violencia.
  • Cuando hablamos de la Sociedad Civil, estamos hablando del conjunto de las organizaciones vulgarmente llamadas privadas, es decir la mayor parte de la superestructura.  Hablamos del espacio de la dirección, de la dirección ética y moral, del espacio de la adhesión.  

Esta distinción entre Sociedad Política y Sociedad Civil, le va a permitir a Gramsci profundizar la comprensión y explicación del funcionamiento y las lógicas de reproducción del capitalismo en Italia.  En sus estudios no presta mayor atención a la sociedad política, ya que considera que su funcionamiento es esperable, lógico y hasta entendible: el Estado con todo su peso no se discute, se impone, ya sea a  través de su entramado político/jurídico o (en el peor de los casos) con su brazo represivo, es decir, las fuerzas de seguridad.

Nuestro autor reflexiona y se pregunta permanentemente por qué la gente hace lo que hace todos los días. .

Y lo primero que comprende es que esta cotidianidad, no está sostenida y garantizada desde la sociedad política. Para que se entienda: nuestra vida diaria no es el resultado del ejercicio de la violencia por parte del Estado, ya que nadie nos reprime y obliga a hacer lo que hacemos de manera repetitiva y rutinaria, todos los días. 

Entonces, la búsqueda de este por qué, lo lleva a bucear en la Sociedad Civil, que define como el espacio de la dirección y adhesión ideológicas.

Gramsci nos habla de dirección ética y moral, es decir de dirección ideológica, entendiendo a la ideología como una visión de mundo que se manifiesta en todo y se conforma en la hegemonía.

La hegemonía es la materialización de la ideología. Las dos nociones constituyen el concepto de Bloque Histórico, al que nos referimos previamente.

En palabras de Gramsci, ¨Un bloque histórico se conforma con la estructura y las distintas superestructuras¨ o mejor, ¨se conforma a través de la relación entre la sociedad política y la sociedad civil y los debates internos dentro de la sociedad civil por lograr la hegemonía¨.

Propone entender la ideología como cosmovisión: todo está atravesado por la ideología, desde las relaciones interpersonales más simples, hasta las resoluciones más complejas de los Estados.

Entonces querides, los dejamos acá, con todo este cúmulo de conceptos y con la absoluta certeza de que volverán una y mil veces sobre este texto y sobre los de Gramsci, pero no para entenderlos, si no para tratar de salir (en vano) de ellos…

Nos leemos por donde nos encontremos!

3 comentarios en “Clase 5: Gramsci (Primera parte)”

  1. Algo que me pasa al leer los conceptos de Gramsci, el planteo de la relación entre las condiciones materiales y las condiciones políticas, la dinámica de la hegemonía, el análisis que hace Darío Z y también las lecturas que hicimos sobre Freud y Marqués es que una vez que todo esto queda expuesto, es imposible dejar de verlo en todos lados. Como si te quitaran unos lentes que tenías puestos, y ahora podés ver todos los engranajes. La pregunta de por qué la sociedad funciona como funciona es probablemente el cuestionamiento filosófico más antiguo (lo que hablábamos en el primer encuentro, sobre qué sentido tiene la vida, por qué y para qué vivimos), y si bien estas teorías no tienen absolutamente todas las respuestas, son esclarecedoras y creo que nos ayudan a seguir pensando y repensándonos, porque también estamos en constante evolución.
    (Cuando Darío habla sobre que con el cambio de las condiciones materiales de producción siempre hay revolución… ¿será que estamos iniciando ese proceso, o esto será sólo un momento más dentro de la vorágine de cambio constante del capitalismo?)

  2. Sin dudas que conceptos como hegemonia e ideologia nos atraviesan en todos los sentidos, todos los dias. El pensamiento de Gramsci va a seguir siempre vigente mientras exista el capitalismo en gran parte del mundo. La sociedad politica pudo haber tenido algunas modificaciones en estos ultimos 100 años, pero el ejercicio del poder sigue buscando los mismos objetivos. Yo me pregunto si en algun momento podremos plantearnos otro paradigma para hacerle frente al capitalismo y a las relaciones de poder que este desarrolla con un direccionamiento ideologico.

  3. Buenas tardes, al leer la clase, parte de uno de los textos y mirar los videos, me surge una reflexión parecida a la que Martina Jaureguy expresa en el comentario, un poco en relación a eso pensé en esta escena de una película muy interesante https://www.youtube.com/watch?v=RS0AnriARVg en la que el personaje se pone unos lentes que le permiten ver los mensajes ocultos que existen en los discursos que conforman en la cultura, desde donde se impone la hegemonía, a través de la sociedad civil, que el protagonista lo ve muy claro en la función que posee la publicidad y los medios de comunicación.
    Creería que los autores que vimos hasta el momento en la materia junto a otros vistos en materias anteriores, podrían ser condensados en esa metáfora de los lentes, unos anteojos que nos permiten un análisis social más profundo. Y tal como ocurre en la película, que esa capacidad de ver más allá de lo que se nos muestra sea la semilla y el trampolín para poder contribuir al cambio social pero con la cualidad de que eso sea a partir de la formación y nuestra profesión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *